Reflujo gastroesofágico

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Entendiendo el reflujo gástrico infantil El reflujo en bebés ocurre cuando el contenido del estómago regresa al esófago. El esófago es el tubo que transporta los alimentos desde la garganta hasta el estómago.

En la parte inferior del esófago –donde se une al estómago– hay un anillo de músculo que normalmente se abre al tragar. Este se conoce como esfínter esofágico inferior y cuando no se cierra por completo, el contenido del estómago o los jugos digestivos pueden regresar.

El efecto del reflujo gastroesofágico en bebés.

Los neonatos son más propensos al reflujo ácido porque su esfínter esofágico inferior puede ser débil o subdesarrollado. De hecho, se estima que más de la mitad de todos los bebés experimentan reflujo ácido en algún momento.La afección generalmente alcanza su punto máximo a los cuatro meses y desaparece por sí sola entre los 12 y los 18 meses de edad. Es poco común que los síntomas de un bebé continúen pasados ​​los 24 meses.  Los signos más comunes de reflujo en bebés

1. Escupir y vomitar.

Es normal que los bebés regurgiten. Sin embargo, la regurgitación enérgica puede ser un síntoma de reflujo. Esto especialmente si el infante tiene más de 12 meses y todavía regurgita con fuerza después de las comidas. Escupir sangre, líquido verde o amarillo o una sustancia que parece café, también puede significar este u otros trastornos más graves. ¿Qué es normal entonces? Que el neonato luzca  feliz y saludable después de regurgitar.

2. Negativa a comer o dificultad para tragar.

Este dolor puede deberse a la irritación que se produce cuando el contenido del estómago vuelve a subir al esófago.

3. Irritabilidad durante la alimentación.

Los bebés con reflujo gastroesofágico tienen esta respuesta debido a molestias abdominales o irritación esofágica.

4. Dificultad para ganar peso.

La pérdida de peso o la falta de aumento pueden ocurrir como resultado de vómitos excesivos o mala alimentación.

5. Arqueo anormal.

Se cree que esto puede deberse a una dolorosa sensación de ardor provocada por la acumulación de líquido del estómago en el esófago.

6. Tos frecuente.

El bebé puede toser con frecuencia debido a que el ácido o los alimentos suben a la parte posterior de la garganta. La comida regurgitada también se puede inhalar hacia los pulmones y la tráquea, lo que puede provocar neumonía química o bacteriana.

7. Náuseas o asfixia.

La posición de su cuerpo durante la alimentación puede empeorarlo. Los expertos recomiendan mantenerlo en posición vertical durante al menos 30 minutos después de alimentarlo para evitar que la comida o la leche suban.

8. Sueño perturbado.

El reflujo es uno de los padecimientos que pueden estar dificultando que tu bebé duerma toda la noche. Trata de alimentarlo mucho antes de dormirlo para que el contenido del estómago tenga la oportunidad de asentarse por completo.